sábado, 29 de septiembre de 2007

LA HIPOTERAPIA COMO RECURSO PARA ATENDER A LAS NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES



El año escolar anterior tuve la oportunidad de asistir con mis alumnos del centro infantil en el cual trabajo a las clases de Hipoterapia como parte del programa curricular regular de una hora semanal, no solo con párvulos con necesidades educativas especiales, sino con todo el grupo de clase, con niños y niñas desde los 3 hasta los 6 años de edad.

Realmente pude evidenciar los progresos a nivel individual de cada uno de los niños/as en cuanto a su capacidad motora, al desarrollo sensorial y perceptivo, al control postural y equilibrio general, la atención y concentración, así como también al desarrollo emocional mejorando su autoestima y la confianza en sí mismos.

El contacto con el caballo a través de la sensorialidad: tocar, acariciar, cepillar, oler, sentir el calor y el movimiento del caballo permitió establecer un fuerte vínculo afectivo con los niños y niñas -a tal punto que se referían a él como “el profe Negro”- despertó el interés y la motivación para realizar cada una de las rutinas del programa venciendo sus temores y mejorando su capacidad adaptativa para enfrentarse a situaciones nuevas.

Realmente la experiencia fue muy positiva y el poder acompañar al grupo de la clase en actividades totalmente diferentes a las escolares permitió además despertar el interés por conocer más sobre los caballos y los animales y elaborar proyectos con aprendizajes significativos y profundos puesto que partían de la experiencia personal de cada uno de los niños y niñas.

El escuchar a los niños con grandes dificultades de lenguaje contar su experiencia con el caballo, participando del trabajo grupal en los proyectos, opinando, hablando, creando… fue muy gratificante. Del mismo modo aquellos que presentan limitaciones motoras poder verlos ejecutar los ejercicios sobre el caballo en marcha, realmente era una prueba de valor y de persistencia, recompensadas en el rostro de felicidad de cada niño/a y en la caricia final al caballo como se despide a un buen amigo.

El sentido de unidad y de trabajo en equipo de las clases de Hipoterapia afianzó los lazos afectivos y las relaciones interpersonales tanto con las maestras como entre los iguales, aprendiendo todos a confiar en el otro y apoyarnos mutuamente.